Salida de la CITES facilita a Zimbabue comercio de marfil de elefante

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Zimbabue no descarta abandonar la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre (CITES) para poder comerciar con las existencias millonarias de marfil de elefante que tiene almacenadas sin opciones de ser aprovechadas.

Según recogió hoy el diario estatal The Herald, el presidente zimbabuense, Emmerson Mnangagwa, reclama que «las pieles, el marfil y otros esenciales» de elefante se puedan vender para así «conseguir dinero para invertir en cuidar de los animales».

Mnangagwa hizo estas declaraciones este lunes, durante la inauguración de un tramo de autopista entre la capital, Harare, y la frontera con Zambia; mientras en Ginebra se celebra la cumbre número 18 de CITES, con 3.000 expertos enviados por las 183 partes firmantes de la convención (182 Estados y la Unión Europea).

Zimbabue tiene almacenadas, de acuerdo con su jefe de Estado, existencias de marfil valoradas en 600 millones de dólares y socios como Japón o China que estarían abiertos a negociar.

«Es un montón de dinero que podríamos usar para grandes proyectos. Se debate sobre nuestros animales salvajes en Ginebra, un lugar irrelevante para los animales. Sabemos qué hacer sobre el tema», advirtió el mandatario, cuyo país atraviesa una profunda crisis económica.

Mnangagwa también resaltó, de acuerdo a la información publicada por The Herald, que CITES está constituido por «gente que ha agotado» su fauna y por aquellos que se las han arreglado para conservarla, pero precisamente los países que soportan el esfuerzo de protegerla no se pueden beneficiar de sus recursos por culpa de las reglas impuestas por los «europeos».

«Nos prohíben matar a nuestros animales para vender el marfil, pero quieren que los protejamos de la caza furtiva», recalcó.

CITES, cuya 18 cumbre finalizará este miércoles, protege a unas 36.000 especies animales y vegetales del mundo, de las que unas 900 se encuentran en el apéndice 1, aquel que prohíbe totalmente su comercio.

Los elefantes africanos están incluidos en ese apartado, excepto las poblaciones de Botsuana, Namibia, Sudáfrica y Zimbabue, que por su mayor tamaño están comprendidas en el apéndice 2, menos restrictivo.

Aún así, el marfil es una excepción a la que se le aplican los postulados del apéndice 1, incluidos los países del sur de África, que son hogar de la mitad de los elefantes del continente.

Zimbabue posee unos 84.000 elefantes -cifras de superpoblación, según el propio Mnangagwa, ya que el país solo tiene capacidad para unos 56.000-, cifra que lo colocaría como el segundo país con más ejemplares del mundo, solo superado por la vecina Botsuana.

Junto a Namibia, Botsuana y Zimbabue han llevado a Ginebra una propuesta para implementar exenciones que les autoricen al comercio de trofeos de caza, animales vivos o ciertos productos de marfil, un material del que tienen grandes existencias.

Almacenar el marfil, así como las medidas de protección de la fauna salvaje, implican altos costes para estos países.

Sin embargo, la gran mayoría de los integrantes de CITES, incluidos países de la región como Kenia, abogan por no levantar las prohibiciones internacionales al comercio de marfil por considerar que impulsará la caza furtiva.

Con información de Informe 21

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