Gates se interesa por el software de auto-conducción: La historia de una startup impulsada por la IA

La historia de la startup que cautivó a Bill Gates: Software con IA para la auto-conducción de vehículos

Wayve, un emprendimiento surgido en el corazón de Londres, Reino Unido, se alza como una joya tecnológica entre los gigantes de la industria. A diferencia de las compañías tradicionales, como Tesla, el motor que impulsa a Wayve no radica en cámaras ni sensores, sino en el desarrollo de un software vanguardista, alimentado por la inteligencia artificial (IA).

El nacimiento de Wayve se remonta al año 2017, cuando Amar Shah y Alex Kendall, ambos ex ingenieros de la prominente Google DeepMind, compartieron su creencia en que el enfoque tradicional para desarrollar vehículos autónomos, basado en costosos componentes de hardware y minuciosos mapas de alta definición, no era escalable ni sostenible en el largo plazo. En lugar de seguir ese camino trillado, estos visionarios decidieron concentrar sus esfuerzos en el desarrollo de un software de inteligencia artificial, considerándolo el elemento clave para crear vehículos autónomos seguros, eficientes y accesibles para todos.

La tecnología de Wayve se fundamenta en el aprendizaje profundo de extremo a extremo, lo que permite a los vehículos aprender a conducir directamente a partir de datos de sensores sin procesar. Este enfoque disruptivo contrasta con los métodos tradicionales que requieren entrenamiento basado en conjuntos de datos de imágenes y mapas detallados. Es así como Wayve ha dejado una huella indeleble en el desarrollo de vehículos autónomos, liderando la vanguardia al ser la primera empresa en desplegar vehículos con aprendizaje profundo de extremo a extremo en carreteras públicas durante el año 2021.

Durante una prueba en las calles de Londres, Wayve dejó boquiabierto al mismísimo Bill Gates, lo que les abrió las puertas a una fructífera colaboración con Microsoft en el ámbito de la IA. Tal alianza no solo significó un impulso monetario de más de $200 millones en inversiones, con participación de pesos pesados como Microsoft y Virgin, sino que también consolidó su valoración en el mercado, la cual se estima en cifras astronómicas que superan los mil millones de dólares, según informó CNBC en el pasado año. No obstante, la empresa se ha mantenido discreta y ha optado por no confirmar oficialmente dicha cifra.

«Durante los últimos cinco años, hemos seguido con determinación esta visión», afirmó con convicción Alex Kendall, uno de los fundadores y CEO de tan solo 29 años, al referirse al enfoque en la inteligencia artificial. «Inicialmente, nuestra propuesta fue recibida con escepticismo y vista como una perspectiva contraria para abordar la conducción autónoma. Sin embargo, este año ha marcado un cambio radical en la percepción general. El aprendizaje profundo de extremo a extremo y la IA ya no son meras quimeras tecnológicas, sino realidades tangibles y prometedoras», añadió Kendall con una sonrisa de satisfacción.

Wayve, una semilla germinada en el garaje de una casa en Londres, ha florecido hasta convertirse en un faro de innovación en el vasto océano tecnológico. Su trascendencia radica en su audacia para desafiar las convenciones establecidas y abrir nuevos horizontes en la conducción autónoma. Mientras el mundo se deleita con los avances de Wayve, queda por ver cómo esta empresa continuará redefiniendo los límites de lo posible y dejando una marca imborrable en la industria automotriz.

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