Descubren asteroide con una «luna» orbitando a su alrededor

 

 

Un asteroide fue descubierto recientemente con un detalle particular: una roca pequeña que sirve como «luna» para dicho asteroide, bautizado como 2020BX12.

El pasado 27 de enero los astrónomos del telescopio Mauna Loa en Hawái descubrieron un asteroide que hasta entonces no había sido avistado antes. Más allá de que sea un nuevo astro descubierto, lo cierto es que un asteroide nuevo no tiene mucho de especial en el día a día de la investigación espacial. Sin embargo debido a su tamaño y la órbita que seguía se etiquetó como un asteroide potencialmente peligroso por su (mínima) posibilidad de impactar con la Tierra.

Dias más tarde, el 4 de febrero, fue el radiotelescopio del observatorio Arecibo en Puerto Rico quien volvió a verlo. Decidieron investigarlo porque a pesar de que no supone un peligro real para la Tierra, dado a que se estaba aproximando al planeta era una oportunidad para investigarlo más de cerca y entender mejor el comportamiento de los asteroides. Pero en esta ocasión los astrónomos vieron algo distinto: 2020 BX12 venía acompañado de un pequeño satélite.

Basándose en las observaciones, los científicos descubrieron que 2020 BX12 es un asteroide binario, con una roca más pequeña que orbita la roca más grande.

 

 

Según los astrónomos, el asteroide tiene un tamaño de aproximadamente 165 metros de ancho, la roca pequeña que hace de luna se limita a unos 70 metros de ancho. Desde el observatorio Arecibo estiman que la distancia entre ambos es de alrededor de 360 metros.

Otros datos que pudieron estimar (aunque no de forma precisa) son los que tienen que ver con sus rotaciones y traslaciones. Las dos rocas completan una órbita entre sí en aproximadamente 50 horas. Debido al brillo de la roca más pequeña también se cree que siempre muestra la misma cara hacia la roca grande, como ocurre con la cara visible de la Luna al orbitar la Tierra.

Asteroides binarios: más normales de lo que parece

A este tipo de asteroides que cuentan con su propia luna se les conoce como asteroides binarios y, en realidad, son más comunes de lo que parece. La primera vez que descubrimos uno por el estilo fue gracias a la sonda espacial Galileo, que sobrevolando el asteroide Ida observó que tenía un satélite propio. Desde entonces se han descubierto numerosos asteroides binarios o con múltiples satélites.

No está del todo claro por qué y cómo se forman estos sistemas binarios de asteroides. Una de las teorías más simples indica que si un objeto impacta contra el asteroide, los trozos que se descomponen terminan orbitando a la roca más grande que queda. Por otra parte, también se puede dar el caso de que simplemente una objeto más pequeño se cruce en el camino del asteroide y quede atrapado en su área gravitacional. Y no tienen por qué ser siempre una roca grande y otra pequeña, pueden tener tamaños similares o ser varias.

La NASA estima que alrededor del 15% de los asteroides más grandes que existen tienen algún satélite orbitándolos. Actualmente hay más de 350 descubiertos e identificados con uno o más satélites.

¿Por qué esto es importante? Los asteroides con satélites y en general cualquier sistema binario de objetos en el espacio permite calcular de forma aproximada cuál es la masa y la densidad de los astros analizando la órbita que siguen los satélites. Es decir, conocer mejor las propiedades físicas de forma remota.

 

Con información de Xataka

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